El lunes bajamos a la cabalgata que hacían aquí en Moncada. Hacía bastante frío, aunque no tanto como el que está haciendo estos días, pero nos abrigamos. Naïm cogió su cámara y nos fuimos para una calle donde habíamos quedado con unos amigos.
Naïm estaba muy emocionado. Iris miraba y señalaba todo el tiempo las luces que adornaban las calles, aunque luego empezó a lloriquear porque quería bajar al suelo (la llevaba en el canguro y no quería bajarla porque había muchísima gente y se iba para un lado y otro).

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