Naïm parecía no interesarse mucho por la escritura, pues a pesar de que las letras las reconoce hace mucho tiempo, no estaba por la labor de escribir.
Hace aproximadamente quince días nos dejó perplejos cuando escribió por voluntad propia su nombre en la pizarra. ël se puso muy contento y siguió escribiendo más letras. Desde entonces no pasa un día sin escribir. De repente parece que le apasione


Le encanta escribir una letra y que nosotros tengamos que adivinar cuál es. Y también le gusta que le dictemos las letras de una determinada palabra que le apetece escribir.
Lo que más nos enorgullece es que prácticamente ha empezado a escribir sólo, sin que nadie le obligue, porque realmente le apetecía
Y para empezar, parece que no se le da nada mal
