El sábado estábamos en el parque y había un montón de palomas. Se nos ocurrió coger un poco de pan duro para darles de comer y los nanos disfrutaron mogollón.
Iris se quedó todo el tiempo con el pan en la mano mirando las palomas. No se movía, estaba embobada. No quería lanzar el pan. Solo lo soltaba si se le acercaban las palomas.
Naïm alimentó a todas las palomas del parque. No paraba de echarles pan. Disfruto como un enano.
Desgraciadamente todas desaparecieron al oir la traca que encendieron cerca de allí. No quedó ni una. Naïm e Iris se quedaron un poco chafados. Fuimos otra vez a los columpios, pero Iris no quería soltar el pan
y miraba todo el rato hacia el cielo.
Al cabo de un rato, las palomas volvieron y los dos corrieron supercontentos a darles más pan, aunque Iris seguía embobada.
Ninguno de los dos quería volver a los columpios, ni mucho menos irse del parque. Pasamos un rato muy agradable.


